Hacemos trabajar su dinero

 

Nos hemos acostumbrado a identificar los planes de pensiones con el sistema de ahorro ideal para la jubilación. Pero la realidad es que el mercado de productos financieros es mucho más amplio y hay más alternativas para ahorrar a largo plazo.

 

Tener un plan de pensión es mejor que no tener nada, pero en ocasiones está lejos de ser el producto de ahorro óptimo para el ahorrador medio.

 

Si los planes no son la única opción, qué otros productos de ahorro/inversión a largo plazo pueden ser recomendables. Es fácil pensar en los depósitos bancarios, pero tampoco son la mejor alternativa. Los depósitos son muy seguros, pero su rentabilidad es tan limitada.

 

Veamos alternativas a los planes de pensiones:

 

       1 - PPA o Plan de Previsión Asegurado

       2 - PIAS o Plan Individual de Ahorro Sistemático

       3 - Los Unit Linked

       4 - Fondos de inversión

       5 - Fondos indexados y ETFs

       6 - Acciones de bolsa

       7 - Y otras opciones a corto, medio y largo plazo, como sería la inversión en inmuebles (piso, parking, oficinas, apartamentos) o por ejemplo invertir en empresas de nueva creación, que aportan una gran rentabilidad con un riesgo bajo y además están apoyados por un muy buen trato fiscal.

 

Pida hora y le informaremos sin compromiso de las mejores opciones de inversión para complementar su pensión cuando llegue el momento de la jubilación.

 

Hablaremos de rentabilidad, de liquidez, de fiscalidad y de todo lo que usted necesite saber para tomar la mejor decisión.

 

Consulte nuestros artículos publicados para tener más información sobre este tema.

 

 

Empresa familiar y resto de bienes en el Impuesto de sucesiones

 

Las empresas familiares y la vivienda habitual disfrutan de interesantes incentivos en el Impuesto sobre Sucesiones. Pero ¿qué pasa con el resto de los bienes?

 

Si usted es titular de una empresa familiar, sabe que, en caso de herencia, sus hijos apenas pagarán Impuesto sobre Sucesiones por ella. Pero, además de la empresa y de su propia vivienda (cuya transmisión por herencia también está bonificada), dispone de cuatro inmuebles por los que, en caso de fallecimiento, sus herederos sí deberán tributar.

 

Si el número de inmuebles arrendados fuese más alto, podría contratar a una persona a jornada completa para gestionar el alquiler como actividad económica y disfrutar de los mismos incentivos que disfruta su empresa familiar. Sin embargo, como el número de inmuebles arrendados no es significativo, Hacienda no permite aplicar estos incentivos (ya que no queda justificada la actividad económica de gestión de alquiler) según sentencia DGT V3530-15.

 

Si usted tiene cuatro nietos, por ejemplo, puede legar un inmueble para cada uno de ellos, dejando a sus hijos la propia empresa familiar y el resto de la herencia (lo cual le permitirá cumplir también los mínimos que, en concepto de legítima, deba dejar a sus hijos según la normativa aplicable en su comunidad autónoma). Si reparte la herencia entre sus hijos y sus nietos, el coste del Impuesto sobre Sucesiones será inferior.

 

La reducción del Impuesto sobre Sucesiones se conseguirá por los siguientes motivos:

  1. En primer lugar, porque dicho impuesto tiene una tarifa progresiva (es decir, cuanto mayor es el valor de la herencia, mayor es el tipo impositivo aplicable). Por tanto, cuanto más repartida esté la herencia, menos patrimonio recibirá cada beneficiario, y el tipo impositivo aplicable también se reducirá.
  2. En segundo lugar, porque hay unos mínimos que no tributan y que se aplican individualmente a cada uno de los beneficiarios de la herencia. Por tanto, si hay más beneficiarios –sea como herederos o como legatarios– y todos ellos son descendientes –hijos y nietos–, se aplicará más veces dicho mínimo, y habrá una mayor parte de la herencia que no tributará.

Conclusión: Si reparte la herencia entre sus hijos y sus nietos, el coste del Impuesto sobre Sucesiones será inferior que si la deja íntegramente a sus hijos.

 

El valor de las acciones o participaciones de una sociedad no representan el valor de la empresa.

Simple y claro, el verdadero valor de una empresa es la suma de toda la caja que recibe el negocio, ahora y en el futuro. Las dos cuestiones básicas a responder son: cuánto y cuándo.

 

El valor de una empresa se crea y se impulsa por medio de los siguientes factores:

 

1 - Los ingresos menos los gastos, es decir el beneficio, pero más importante aún son los flujos de caja.

2 - El crecimiento de los ingresos. Que sean estables está bien pero no es suficiente, pues el paso del tiempo les hace perder valor.

3 - Inversiones productivas. Es importante poder invertir y tener un retorno suficientemente atractivo. Si no se invierte se perderá valor en el futuro.

4 - Productividad creciente de los ingresos, la mejora del rendimiento de los activos son un pieza clave del valor.

5 - Previsibilidad. Los ingresos recurrentes facilitan la previsión de los mismos y reduce la incertidumbre.

6 - La evolución de los activos líquidos (tesorería) es importante de cara  a los inversores, pues detrás está la opción de reparto de dividendos.

7 - Intangibles tales como la gestión, la marca, la propiedad intelectual, los clientes son también claros impulsores del valor de la empresa.

 

 

No siempre las cosas son como parecen, y menos aún en épocas de bonanza económica. La crisis tiene algo de positivo, limpia el mercado y deja al descubierto quien vale y quien no vale tanto, separando el grano de la paja. Los mas preparados sobreviven, el resto, desaparecen. Muchas personas dicen: he cerrado mi negocio por causa de la crisis económica, pero pocas afirmar que les va bien gracias a la coyuntura económica. Curiosa asimetría. Tenemos facilidad para justificar los éxitos en función de los factores personales, y los fracasos en función de las causas ajenas.

 

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